El tráfico ilegal de vida silvestre es una de las cuatro principales actividades ilegales a nivel mundial, comparable con el tráfico de personas, armas y drogas. Se estiman movimientos anuales entre 69 y 198 mil millones de dólares producto de esta actividad. De acuerdo al quinto Informe Nacional elaborado en el marco del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (2015), el tráfico de especies de fauna para su exportación ilegal o como mascotas es una de las principales amenazas a la diversidad biológica en el país.

El Estado Plurinacional de Bolivia, cuenta con regulaciones técnicas y jurídicas, por las que se establecen, las políticas, el régimen y regulaciones particulares sobre diferentes actividades relacionadas con la biodiversidad, así mismo, se han tipificado como delitos a toda acción vinculada con la captura, cacería, colecta, comercio, transporte, tenencia, encierro, manejo y acoso de vida silvestre no autorizados por la AACN. El tráfico ilegal de vida silvestre, consta de una serie de etapas o procesos que permiten la articulación de un conjunto de actores (desde la extracción de los individuos vivos de la naturaleza hasta su venta como animal o planta viva, parte o derivado), interesados en recibir un beneficio o servicio que la vida silvestre o sus derivados le puedan dar (alimento, recreación, dinero).