El jaguar es el felino más grande de América, se distribuye desde el norte de México hasta el norte de Argentina. Fue considerado un animal sagrado y una deidad principal para los pueblos indígenas. Su alto contenido simbólico está expresado en los mitos y leyendas, en las creencias y rituales, en la iconografía y las festividades. El jaguar es un símbolo de la Amazonía y su imagen es utilizada en iniciativas de turismo sostenible y de conservación.

Desempeña un papel importante en la estructura y función de los hábitats donde vive. Al requerir amplios espacios geográficos y diversos tipos de hábitats para mantener sus poblaciones viables, permite enfocar los esfuerzos de conservación en grandes extensiones que garanticen la salud de los ecosistemas y la protección de la biodiversidad.

Sin embargo, las poblaciones del jaguar están fuertemente amenazadas por la pérdida y fragmentación del hábitat, la disminución de presas, el tráfico de sus partes corporales para el mercado internacional y la caza de que es objeto por asociárselo a la depredación del ganado. Su conservación es crucial para asegurar la conservación de bosques íntegros y hábitats críticos. Esa es la finalidad del Plan de Acción para la Conservación del Jaguar: impulsar estrategias que enfrenten estas amenazas, que incrementen los conocimientos sobre la biología y ecología de la especie, que promuevan la participación social en su protección y que fortalezcan la gestión de las áreas protegidas.

El plan ha sido planteado como un esfuerzo colectivo entre las instituciones estatales, académicas y sociales. Son actores principales de su ejecución el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, la Dirección General de Biodiversidad y Áreas Protegidas, el Servicio Nacional de Áreas Protegidas, los gobiernos autónomos departamentales y municipales, las instituciones académicas e instituciones especializadas en la investigación y conservación de la biodiversidad y las organizaciones sociales y comunidades locales.