El oso andino (Tremarctos ornatus) es la única especie de oso y el carnívoro más grande de Sudamérica. Su distribución está restringida a los Andes tropicales de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. En el país, se encuentra en las ecorregiones de los Yungas de La Paz y Cochabamba, del Bosque Boliviano-Tucumano, del Bosque Seco Interandino y del Chaco Serrano de Cochabamba, Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija (Ibish & Merida 2003).

Durante los últimos 30 años, la intensa actividad humana, la cacería y los efectos del cambio climático sobre su hábitat, han reducido, aislado e incluso han llevado a la extinción poblaciones de osos andinos en áreas de su rango de distribución. En Bolivia, por ejemplo, el último registro del oso andino en el valle central de Tarija fue hace 51 años (P. Castellanos com. pers. 2017). De acuerdo a la última evaluación del estado de conservación del oso andino por la IUCN (Velez-Liendo & García-Rangel 2017), si estas amenazas no disminuyen o se detienen, la probabilidad de que las poblaciones de esta especie se reduzcan en un tercio es bastante alta. En Bolivia, según el Libro Rojo de la Fauna Silvestre de Vertebrados de Bolivia (MMAyA 2009), el oso andino ha sido categorizado como Vulnerable, debido principalmente a la pérdida del hábitat, la caza furtiva, el conflicto humano-oso y la venta de individuos como mascotas.

La severidad y alcance de las amenazas identificadas tanto por la IUCN como por el Libro Rojo de Vertebrados de Bolivia, y profundizadas en el taller nacional de elaboración del plan de conservación del oso andino, plantearon la urgencia de identificar acciones y actores que garanticen la sobrevivencia del oso andino a largo plazo y la protección de su hábitat. En este sentido, el Plan de Acción de Mamíferos Amenazados de Bolivia 2014-2018 (MMAyA 2014), además de analizar el estado de conservación de las especies en situación de amenaza, presenta una propuesta de estrategias, acciones, metas e indicadores de monitoreo para medir la efectividad de las acciones de conservación. Es sobre la base de estos avances en el conocimiento científico y en la planificación de estrategias de conservación, que se formuló el presente plan de acción para la conservación del oso andino, que identifica acciones, metas e indicadores dirigidos a la protección de la especie y sus hábitats dentro de su rango de distribución en el país.